viernes, 16 de abril de 2010

A 30 años de la muerte de Jean Paul Sartre.



Jean-Paul Charles Aymard Sartre, fue filósofo dramaturgo, novelista, escritor y periodista político francés, uno de los principales representantes del existencialismo. No dudó en rechazar el Premio Nobel de Literatura para hacer honor a sus convicciones.

Nacido en París el 21 de junio de 1905 nos dejó, un día como hoy, 15 de abril de 1980

Estudió en la École Normale Supérieure de esa ciudad, en la Universidad de Friburgo, Suiza y en el Instituto Francés de Berlín. Enseñó filosofía en varios liceos desde 1929 hasta el comienzo de la II Guerra Mundial, momento en que se incorporó al ejército.

Desde 1940 hasta 1941 fue prisionero de los alemanes; después de su puesta en libertad, dio clases en Neuilly (Francia) y más tarde en París, y participó en la Resistencia francesa.

Las autoridades alemanas, desconocedoras de sus actividades secretas, permitieron la representación de su obra de teatro antiautoritaria Las moscas (1943) y la publicación de su trabajo filosófico más célebre El ser y la nada (1943).

Jean y Simone
Sartre dejó la enseñanza en 1945 y fundó, con Simone de Beauvoir a quien conoció en la Sorbona, la revista política y literaria ‘Les temps modernes’, de la que fue editor jefe. Con ella, formó una de las parejas intelectualmente más potentes del siglo XX.

Ambos supieron compatibilizar a la perfección su afán de libertad y sus profundos análisis sobre el individuo y la sociedad con una unión que trascendería los límites de su existencia.

Rechazó el Premio Nobel de Literatura de 1964 y explicó que si lo aceptaba comprometería su integridad como escritor.

El existencialismo, un movimiento mundial
Las obras filosóficas de Sartre conjugan la fenomenología del filósofo alemán Edmund Husserl, la metafísica de los filósofos alemanes Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Martin Heidegger, y la teoría social de Karl Marx en una visión única llamada existencialismo. Este enfoque, que relaciona la teoría filosófica con la vida, la literatura, la psicología y la acción política suscitó un amplio interés popular que hizo del existencialismo un movimiento mundial.

Publicó varias obras. En su primer título filosófico, El ser y la nada (1943) Sartre concebía a los humanos como seres que crean su propio mundo al rebelarse contra la autoridad y aceptar la responsabilidad personal de sus acciones, sin el respaldo ni el auxilio de la sociedad, la moral tradicional o la fe religiosa.

Al distinguir entre la existencia humana y el mundo no humano, mantenía que la existencia de los hombres se caracteriza por la nada, es decir, por la capacidad para negar y rebelarse. Su teoría del psicoanálisis existencial afirmaba la ineludible responsabilidad de todos los individuos al adoptar sus propias decisiones y hacía del reconocimiento de una absoluta libertad de elección la condición necesaria de la auténtica existencia humana.

Las obras de teatro y novelas de Sartre expresan su creencia de que la libertad y la aceptación de la responsabilidad personal son los valores principales de la vida y que los individuos deben confiar en sus poderes creativos más que en la autoridad social o religiosa.

Sartre, contribuyó decisivamente a la conformación del Tribunal Russell. (1) Sus ideas políticas, lo distanciaron de otro destacado intelectual de la época, Albert Camus, con quien había mantenido una fuerte amistad en el pasado.

Los restos de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, reposan juntos en el cementerio de Montparnasse, lugar de peregrinación ineludible para cientos de miles de personas que buscan en sus obras las claves para entender el mundo de ayer y de hoy.

Algunos de sus pensamientos

Dijo Jean Paul Sartre: "El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declar que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define.”

Más adelante dice que: “El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo solución.".

Completo este breve recordatorio, con frases célebres de Sartre sobre diversos temas, que seguramente, te dejarán pensando.

*Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

*Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.

*El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

*Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.

*Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.

*No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.

*Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera.

*Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir.


*El hombre está condenado a ser libre.

*Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.

Que es la Literatura
Sartre, nos dejó también una visión de lo que para él, es la Literatura, al decir en este fragmento que:

" El poeta en cada palabra, por el solo efecto de la actitud poética, realiza las metáforas en las que soñaba Picasso cuando deseaba hacer una caja de fósforos que fuera toda ella un murciélago sin dejar de ser una caja de fósforos. Florencia es ciudad, flor y mujer y es también ciudad-flor, ciudad-mujer y muchacha-flor. Y el extraño objeto que se muestra así posee la liquidez del río y el dulce ardor leonado del oro, y, para terminar, se abandona con decencia, y prolonga indefinidamente, por medio del debilitamiento continuo la e muda, su sereno regocijo saturado de reservas. A esto ha de añadirse el esfuerzo insidioso de la biografía.

Para mí, Florencia es también cierta mujer, una actriz norteamericana que actuaba en las películas mudas de mi infancia y de la que he olvidado todo, salvo que era larga como un guante de baile, que siempre estaba un poco cansada y era casta, que siempre representaba papeles de esposa incomprendida y que se llamaba Florencia y yo la amaba. Porque la palabra, que arranca al prosista de sí mismo y lo lanza al mundo, devuelve al poeta, como un espejo, su propia imagen. Esto es lo que justifica la doble empresa de Leiris, quien por un lado, en su Glossaire, trata de dar a ciertas palabras una definición poética, es decir, que sea por sí misma una síntesis de implicaciones recíprocas entre el cuerpo sonoro y el alma verbal y, por otro, en una obra todavía inédita, se lanza a la busca del tiempo perdido, tomando como guías ciertas palabras especialmente cargadas para él de valor afectivo.’

El microcosmos de la palabra poética
Continuaba diciendo Sartre, que ‘la palabra poética es un microcosmos. La crisis del lenguaje que se produjo a comienzos del siglo fue una crisis poética. Sean cuales fueren los factores sociales e históricos que la produjeron, esta crisis se manifestó por accesos de despersonalización del escritor ante las palabras. No sabía servirse de ellas y, según la célebre fórmula de Bergson, sólo las reconocía a medias; se acercaba a ellas con una sensación de extrañeza verdaderamente fructuosa: ya no le pertenecían, ya no eran para él, pero, en esos espejos desconocidos, se reflejaban el cielo, la tierra y la propia vida. Y, finalmente, se convertían en las cosas mismas o, mejor dicho, en el corazón negro de las cosas.
(...)
Pero este esquema no tiene nada de común con eso que llaman ordinariamente un esquema verbal: no preside la construcción de un significado. Se acercaría más bien al proyecto creador por el que Picasso predetermina en el espacio, antes incluso de tocar su pincel, esa cosa que se convertirá en un saltimbanqui o un arlequín.

Huir, huir allá, advierto que hay pájaros borrachos, pero, oh, corazón mío, oye el canto de los marineros. "
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(1) El Tribunal Russell, también conocido con el nombre de Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra o Tribunal Russell-Sartre, fue un organismo público establecido por el filósofo británico Bertrand Russell y secundado por Jean-Paul Sartre, filósofo y dramaturgo francés. se encargó de investigar y evaluar la política exterior estadounidense y la intervención militar que este país llevó a cabo en Vietnam.

Texto: María Evelia Pérez Nicotra
Aporte: ‘Alguien’ , desde ‘Algún día en alguna parte’, nuestro lector callado, nos recordó este dato, desde Málaga, España -
Foto: Jean y Simone

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