sábado, 17 de marzo de 2012

A Carlos Alberto Granado


Tributo a Carlos Alberto Granado:

Andrea Fabiana, se llama su hija. Por Artistaspuntanos.com, nos conectamos y le ofrecí una nota homenaje, teniendo en cuenta que como si fuera ayer, aún tengo una imagen viva en mi memoria.

Pero más que nada, entiendo que desee conocer un detalle más de su vida, a escasos dos años de la desaparición física de su padre, el pianista Carlos Alberto Granado, sinónimo de talento, éxito y buena gente. La síntesis casi perfecta para un artista consagrado en su vocación.

No creo haber escuchado su piano más de diez veces y solo crucé unas palabras con él, al realizarle una nota para mi programa de radio ‘Hechos y Protagonistas’, que conducía por F.M. Libre San Luis, hace varios años y que buscaré entre las incontables cajas que atesoro, con grabaciones y recuerdos de voces, ya perdidas en el tiempo.

Pero no es la cantidad de veces que una persona escucha a un músico lo que lo perpetúa, sino la calidad de sus interpretaciones y ese diálogo cómplice con la gente, adivinando que puede ser lo mejor, para cada momento que surge.


Los éxitos que perduran
Algunos sitios, no advierten detalles importantes a la hora de elegir un espectáculo. Están los que ponen bandas estridentes en lugares donde habitualmente la gente se reúne a dialogar. Cuando hay éxodo de parroquianos, la pregunta es a la inversa: ¿por qué cada vez vienen menos, si la banda es buena? Coincidimos, pero hay un entorno para cada momento y si deseo dialogar con mis amigos, no lo logro si los decibeles superan lo soportable para los oídos, sintiendo casi como una agresión, lo que creen es un accesorio aceptable para los comensales y turistas.

El público que sabe apreciar la buena música, no olvida y este es un claro ejemplo de lo que hoy, esta periodista desea perpetuar en un humilde blog de los tantos que habitan el ciberespacio.


Recuerdos de Aranjuez
En la tradicional esquina bancaria de Pringles y Rivadavia en la Provincia de San Luis, ahora cabeza de la peatonal, hubo un tiempo de recuerdos en los que se mezclaba la nostalgia y el placer por la buena música. Cada fin de semana, los arpegios de un piano bien afinado, enriquecieron los momentos de mucha gente que se daba cita en la mítica Aranjuez.

Eran los tiempos en que las charlas no eran ruidosas y los aplausos coronaban cada tema. El variado repertorio de Carlos Granado, respondía a un estilo muy particular, que iba desde los populares y clásicos tangos infaltables, hasta las mejores canciones que traía nuestro romántico recuerdo. Y obviamente, salíamos de allí, con el corazón pleno y deseos de volver.

Hasta allí, el recuerdo personal que poco a poco, se transformó en la pregunta de muchos al no verlo más, porque teníamos como un habito placentero ir a escucharlo, a veces acompañado por otros músicos. Nadie que ame la música puede resistirse a un piano sin cables ni ‘adornos técnicos’ por denominarlo claramente. Y menos si entremedio irrumpe un saxo, una buena guitarra o una buena voz que arrastre a todos a la alegría del canto, en ese compartir sin fronteras. Algo que el tiempo y la tecnología, lamentablemente devoran.


Algo más sobre Carlos Alberto Granado
Gracias al Diario Puntal, que el 16 de febrero de 2010, publicó una nota homenaje que tituló ‘EL ADIÓS AL NEGRO’, sabemos que Carlos Alberto Granado nació en Río Cuarto el 14 de enero de 1940 y con interrupciones alternativas por trabajo, siempre vivió en esta ciudad.

Se recibió de bachiller en el Colegio Nacional en 1959 y desde entonces se dedicó plenamente a la música.

Ya en 1953, con apenas 13 años, había debutado en Radio Ranquel en el programa “El Club de la Niñez”.

En 1954, comenzó sus actuaciones en distintas salas de la ciudad, tocaba con pantalones cortos en la orquesta “Tropical”. (Todo un símbolo de esos años, ya que el pantalón largo, marcaba el paso de la niñez a la juventud)

Luego integró un cuarteto de tangos y al año siguiente se sumó al conjunto “Dany y sus Muchachos”.

“El Lido”, un famoso local de la ciudad, escenarios de la región y los domingos bailables de LV 16 fueron sucesivos escenarios de entonces.

En 1957 fue convocado como pianista estable de la jazz Espectáculos Los Cuervos de la que se separó dos años después.

Se sumó al nacimiento de “Jazz Los Halcones” hasta que en 1960 formó su primer conjunto “Estrellas de Medianoche”.

Luego del debut en la confitería El Americano estuvo un año con el grupo hasta que fue requerido por el Servicio Militar.

En la Marina de Guerra integró la Banda del Arsenal de Artillería Zárate, como intérprete de saxo soprano.

Al mismo tiempo participó como pianista de la agrupación “Jazz a Bordo” con la que recorrió todo el país.

De regreso, se reincorporó a Los Cuervos y en 1966 representó a Río Cuarto en el Festival de Tango de La Falda.

El grupo se integraba también con Carlos y Hugo Di Santo, Ricardo Pedraza, Juan Marchisio y Edmundo Rivas.

Alternando esas dos formaciones, continuó por varios años hasta que en 1979 se inició como solista.

En esa condición cimentó su reconocimiento en los medios locales y paralelamente, en 1983 fue cofundador del Jazz Ensamble.

Con un nombre ya fácilmente reconocible, se unió a Miguel Ángel Velázquez y Víctor Alturria para reali¬zar una gira por Inglaterra, Holanda y Bélgica.

De regreso fue convocado para formar parte de una embajada de tangos que recorrió distintos escenarios de Brasil.

Más asentado en su lugar de origen, aunque estuvo tocando varios años (y en diversos escenarios) en San Luis, se transformó en un artista irreemplazable.

Así como antes fue el acompañante de cuanto cantor de tangos y otros estilos que necesitaba un pianista, fue compañero, asesor y mentor de figuras locales.

Parte indisoluble de la rica historia de “Saxos y Asociados”, con más de 15 años de continuidad, incorporó su nombre al acervo cutural de la ciudad.

Arreglador impecable, intérprete imaginativo y personalidad entrañable, se ganó el título de Ciudadano Ilustre de Río Cuarto que se entregó hace dos años.

Para quienes compartimos tantas horas de esos mini recitales junto a su piano en San Luis, también aquí ha sido un Ciudadano ilustre con el aplauso cotidiano y solo nos queda agradecer esa posibilidad que tuvimos unos pocos privilegiados de que enriqueciera parte de nuestras vidas, con ese lenguaje universal sin fronteras, que es la música.

Ahora si, Andrea, siento que una deuda del corazón, está saldada.


Texto: María Evelia Pérez Nicotra
San Luis, Argentina, sábado 17 de marzo de 2012 -2.00 pm
Foto: Andrea Fabiana Granado